No todos los meteoritos son iguales, ya se nota en el momento de observarlos visualmente, y cuando se pasa al terreno del laboratorio esa primera impresión no hace más que acrecentarse. Para poder comprender el origen y formación de estas piedras caídas del cielo debemos hacer un estudio de sus propiedades físicas y químicas, y así definir unos tipos de meteoritos con los que clasificarlos. Hay muchos criterios de clasificación, pero un criterio químico es el siguiente:
CONDRITAS:
Caracterizadas por contener unas partículas esféricas llamadas cóndrulos. La mayor parte de los meteoritos pertenecen a esta clase. Se dividen a su vez en:

- Carbonáceas: Con alrededor de un 5% de carbono.
- Ordinarias: Las más abundantes, poseen hierro u óxidos del mismo.
- Enstatitas: Contienen sulfuro de hierro.
ACONDRITAS:
Como es de imaginar, no contienen cóndrulos. Al parecer tienen un origen ígneo en el cuerpo madre del que proceden. De hecho, se aprovecha el origen para clasificarlas: Procedentes de Vesta (Ecritas, Diogenitas, Howarditas), procedentes de Marte (Shergotitas, Nakhlitas, Chassignitas), ...
METÁLICOS:
Contienen preferentemente hierro y níquel. Precisamente el porcentaje de este último nos sirve para clasificarlos: Octaedritas (alrededor del 6% de níquel), Hexaedritas (menos del 6%), Ataxitas (más del 17% de níquel)
METALO-ROCOSOS:
Divididos el Pallasitas, formadas por olivino englogabado en una matriz metálica en proporción 2:1; y en Mesosideritas, de igual composición, pero ahora en proporción 1:1, y en una mezcla caótica.

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