Origen de los Meteoritos
Los meteoritos son especialmente útiles para el geólogo, pues son muestras de los cuerpos planetarios, principalmente de los asteroides. Para conseguirlas, dependemos todavía de su caída fortuita. No parece probable que antes de, por lo menos, una generación se puedan obtener de ninguna otra manera, ni con naves automáticas ni tripuladas. Desde el punto de vista científico, son imprescindibles para poder dar un primer vistazo a los materiales que constituyen el sistema solar interno.
Los meteoritos más antiguos son residuos de los primeros procesos que tuvieron lugar en nuestro sistema solar, hace 4.600 millones de años. (No se debe confundir el origen del Sistema Solar con el origen del Universo, o Big Bang, que ocurrió hace más de 9.000 millones de aÒos, quizá casi 20.000 millones de años). Nuestro sistema solar se formó por contracción de una nube interestelar de polvo y gas. Como esta nube giraba lentamente sobre sí misma, dió lugar a un disco aplanado en rotación, al que nos referiremos en adelante como la nebulosa solar. La mayor parte del polvo y el gas se acumularon en la zona central de la nebulosa, engrosando poco a poco la protoestrella que habría de convertirse más tarde en nuestro sol.
Estructura y composición de los Meteoritos
Los distintos meteoritos se formaron mediante procesos diversos en cuerpos muy variados. No es de extrañar, pues, que sus propiedades físicas y químicas sean también muy variadas. Algunos meteoritos son fáciles de identificar, especialmente las condritas primitivas, pues tienen un aspecto muy diferente del de cualquier roca de origen terrestre. Otros, en cambio, y particularmente las acondritas, se originaron por el mismo tipo de procesos ígneos que tienen lugar en la Tierra, y pueden ser difíciles de reconocer. A continuación, se facilitan breves descripciones de los distintos tipos de meteoritos, para ayudar a reconocerlos.
condritas primitivas: tiene una corteza de fusión de color negro o gris oscuro y el interior de color de color gris más claro. En las superficies obtenidas por fractura se distinguen tres componentes estructurales básicos:
Los cóndrulos destacan como gránulos u oolitos semienterrados en un material de grano fino, generalmente blando, poroso y de color gris, como grafito esponjoso, que se llama matriz. En las condritas corrientes desequilibradas predominan los cóndrulos, alcanzando hasta el 80% del volumen. Las condritas carbonáceas y enstatíticas, en cambio, contienen muchos menos cóndrulos (hasta un 30% en volumen), y en algunos casos están constituidas exclusivamente por matriz. Tanto en los cóndrulos como en la matriz predominan los minerales olivino y piroxeno, o sus productos de alteración. A veces contienen pequeños gránulos metálicos dispersos que destacan por su brillo en las superficies de fractura reciente.
El tercer componente de las condritas primitivas son las inclusiones refractarias. Algunas son esféricas, pero normalmente son de forma ameboide. Contienen minerales, como los feldespatos, abundantes en las rocas terrestres de color claro, como el granito, y por eso destacan como manchas claras en la matriz gris.
condritas equilibradas: La mayor parte proceden de condritas primitivas corrientes. Sólo unas pocas tienen relación con las condritas primitivas carbonáceas o con las de enstatita. Aunque suelen ser de color gris, pueden adquirir color blanco, amarillo o ligeramente anaranjado. Si se formaron por impacto en la superficie de un asteroide pueden ser de color oscuro. La corteza de fusión, cuando está alterada, suele tener aspecto oxidado, anaranjado. La proporción de metal en las diferentes muestras varía ampliamente, e incluso puede ser nula en las más profundamente meteorizadas, y entonces adquieren un aspecto similar a las areniscas terrestres. Cuando son recientes, en cambio, se pueden ver las brillantes partículas metálicas dispersas en la matriz o concentradas en vetas.
Aunque contengan metales, predominan los olivinos, piroxenos y feldespatos, por lo que su densidad es parecida a la de las rocas terrestres.
Meteoritos Metálicos: son densos y compactos. Su peso es mucho mayor que el de las rocas de tamaño similar procedentes de la corteza terrestre. en su interior su color es plateado, que a menudo presenta una estructura cristalina en forma de placas cruzadas que se llama de Widmanstätten, un conde austriaco que fue el primero en describirla. Esta estructura suele ponerse de manifiesto en el laboratorio mediante corrosión química.
Su corteza consiste en una pátina muy fina de color marrón y suele tener muescas o surcos, que se producen por ablación, al penetrar en la atmósfera terrestre a gran velocidad.
Palasitos: Son mezclas de metal y silicatos. Su densidad es mayor que la de las rocas ordinarias. El aspecto de su superficie cambia con el tiempo, a causa de las distintas velocidades de alteración de sus componentes. Al poco tiempo de caer, la corteza de fusión es de aspecto suave y color negro o marrón, como en los meteoritos metálicos o en las acondritas. Los más viejos tienen la superficie irregular y manchada, con zonas de aspecto oxidado, de colores anaranjados o amarillentos. En su interior aparecen grandes cristales de olivino, de color verde, amarillo o marrón, rodeados por una matriz metálica, plateada, brillante.
Acondritas: se formaron a través de los mismos procesos geológicos que tienen lugar en nuestro planeta. Se distinguen sólo por la presencia de una corteza de fusión inalterada. Algunas acondritas son brechas, consisten en una mezcla de clastos angulosos, claros y oscuros. Los mesosideritos, son brechas metamórficas. A veces se clasifican erróneamente como palasitos, por contener grandes fragmentos metálicos de color plateado incluídos en una matriz de silicatos de color gris marronoso.


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